Men inspect the damage at a site hit by what activists said were two barrel bombs dropped by forces loyal to Syria's President Bashar al-Assad in Aleppo's al-Shaar neighborhoodTras haber disminuido de forma constante durante más de una década, vuelve a aumentar el hambre en el mundo, que afectó a 815 millones de personas en 2016 -el 11 por ciento de la población mundial-, según la nueva edición del informe anual de la ONU sobre seguridad alimentaria y nutrición. Al mismo tiempo, múltiples formas de malnutrición amenazan la salud de millones de personas.

Este incremento –de 38 millones de personas más respecto al año anterior- se debe en gran medida a la proliferación de conflictos violentos y de perturbaciones relacionadas con el clima.

El informe es la primera evaluación global de la ONU sobre seguridad alimentaria y nutrición que se publica tras la adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, cuyo objetivo es acabar con el hambre y todas las formas de malnutrición en 2030 como una de las principales prioridades de las políticas internacionales.

El documento apunta a los conflictos –cada vez más agravados por el cambio climático- como uno de los principales motivos del resurgir del hambre y de muchas formas de malnutrición.

“En la última década, el número de conflictos ha aumentado de forma dramática y se han vuelto más complejos e irresolubles por su naturaleza”, afirman los responsables de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), UNICEF, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su prólogo conjunto al informe. Subrayan que algunas de las tasas más elevadas del mundo de niños con inseguridad alimentaria y malnutrición, se concentran ahora en zonas de conflicto.

“Esto ha hecho saltar alarmas que no podemos ignorar: no acabaremos con el hambre y todas las formas de malnutrición para 2030 a menos que abordemos todos los factores que socavan la seguridad alimentaria y la nutrición. Garantizar sociedades pacíficas e inclusivas es condición necesaria para ese objetivo”, aseguran los dirigentes de la ONU.

La hambruna golpeó diversas zonas de Sudán del Sur durante varios meses a principios de 2017, y existe un grave riesgo de que vuelva a producirse allí, así como de que aparezca en otros lugares afectados por conflictos, en especial el noreste de Nigeria, Somalia y Yemen.

Los expertos advierten que incluso en regiones que no sufren de tanta violencia, las sequías o inundaciones -ligadas en parte al fenómeno climático de El Niño-, así como la desaceleración económica mundial, han llevado también a un deterioro de la seguridad alimentaria y la nutrición.

Cifras clave
Hambre y seguridad alimentaria

La cifra total de personas que padecen hambre en el mundo asciende a 815 millones:
En Asia: 520 millones
En África: 243 millones
En Latinoamérica y el Caribe: 42 millones
Porcentaje de la población mundial víctima del hambre: 11 por ciento
Asia: 11,7%
África: 20% (En África occidental, 33,9%)
Latinoamérica y el Caribe: 6,6%

Distintas formas de malnutrición

Niños menores de 5 años que sufren retraso del crecimiento (estatura demasiado baja para su edad): 155 millones
De ellos, viven en países afectados por distintos niveles de conflicto: 122 millones
Niños menores de 5 años afectados por emaciación (peso bajo para su estatura): 52 millones
Número de adultos obesos: 641 millones (13% de todos los adultos del planeta)
Niños menores de 5 años con sobrepeso: 41 millones
Cifra de mujeres en edad reproductiva afectadas por anemia: 613 millones (alrededor del 33% del total)

Impacto de los conflictos

De los 815 millones de hambrientos del planeta, 489 millones viven en países afectados por conflictos
La prevalencia del hambre en los países afectados por conflictos es entre un 1,4 y un 4,4 por ciento más alta que en otros países
En contextos de conflicto agravados por condiciones de fragilidad institucional y ambiental, esa prevalencia es entre 11 y 18 puntos porcentuales más elevada
Las personas que viven en países afectados por crisis prolongadas tienen casi 2,5 veces más probabilidades de padecer subalimentación que las que viven en otros lugares.

 

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