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Cortejo fúnebre de una verdadera heroína: Mamá Angélica, la principal luchadora por los desaparecidos en Perú. Ejemplar mujer defensora de los derechos humanos, infatigable en su lucha inquebrantable por el derecho a la verdad y a la justicia.

Ayer 30 de agosto Ayacucho despidió masivamente con honores  a Mamá Angélica. “Madre coraje, mujer de mil batallas, madre linda, mujer incólume, tu lucha es nuestra lucha, tu llanto es nuestro llanto, luchaste 34 años en duros combates contra la injusticia, escribiste la historia con tu vida y tu sangre para conquistar nuevas mañanas de justicia y libertad buscando a tu hijo Arquímedes”, declamó el poeta ayacuchano Atilio Rivera.

Mamá Angélica marchó hacia el mundo del silencio, al encuentro de Arquímedes, su hijo que la soldadesca le arrebató. Ella, jamás abandonó su lucha inquebrantable por conocer la verdad del paradero de su hijo. Conjuntamente con otras valerosas y sufrientes madres y familiares de los desaprecidos en los años 80 en Ayacucho fundaron la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú (Anfasep) que al poco tiempo acogió a cientos de huérfanos víctimas de la violencia. No solo Ayacucho se acongoja por su irremediable partida, existe pena y rabia contenida en todo el Perú y el mundo civilizado.

Angélica Mendoza de Ascarza, Mamá Angélica, insistentemente se enfrentaba a los militares en la puerta del cuartel Los Cabitos, a quienes les exigía explicaciones y que a su hijo se lo devuelvan. También encaraba a la soldadesca en general cuando impedían el ingreso de los familiares a La Hoyada, en busca de los restos de los desaparecidos, ya que precisamente en esa zona los peritos forenses encontraron más de cien cuerpos de personas detenidas durante los años 80.

Con esa misma decisión y su noble humanismo exigió a los sucesivos gobiernos que se diga la verdad sobre el destino de todos los detenidos y desparecidos. Demandó la búsqueda y ubicación de los miles de desaparecidos del Perú, exigiendo el cese de las violaciones de los derechos humanos.

Hace 12 años -durante las excavaciones y recuperación de los restos humanos en el cuartel Los Cabitos- “Mamá Angélica” dijo: “Aquí está la sangre de nuestros seres queridos (…) aquí enterraron a nuestros desaparecidos. Por eso este lugar debe convertirse en un campo sagrado para construir un santuario en memoria de los miles de desaparecidos”. Este es otro gran aporte de Mamá Angélica de generar memoria colectiva, cultura de paz y reconciliación.

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