María Luisa del Río: A Saramurillo, por favor, urgente

zzz“No sé qué me sorprendió más: si el nivel de pobreza o esa mancha negra en torno al oleoducto en las zonas de derrames”.

Ayer volví de Saramurillo, comunidad indígena del distrito de Urarinas, en Loreto (Perú), a unas 9 horas por el Marañón desde el puerto de Nauta. Saramurillo, desde hace más de 40 días, concentra el reclamo de 48 comunidades afectadas por 40 años de explotación petrolera en los lotes 8 y 192.

Tuvimos la gran oportunidad de ser recibidos en Nueva Alianza y Monterrico, dos comunidades que han sufrido derrames en las últimas semanas, y no sé qué me sorprendió más: si el nivel de pobreza o esa mancha negra en torno al oleoducto en las zonas de derrames, que a estas alturas del año los atemoriza, pues vienen las lluvias y el petróleo se escurre por ríos, lagunas y quebradas que son fuente de agua y comida, pues viven casi exclusivamente de la pesca. La única modernidad que los rodea son instalaciones petroleras resguardadas por alambres de púas.

Luego empalmamos con la reunión del miércoles 12 entre los dirigentes del paro y una comitiva del gobierno encabezada por Rolando Luque, jefe de la Oficina de Diálogo de la Presidencia del Consejo de Ministros. A Luque, un hombre respetuoso que conoce bastante bien cómo funcionan los conflictos socioambientales, lo acompañaron representantes de algunos ministerios y Jorge Villacorta, asesor del presidente Kuczynski en temas de conflictos, quien fue expulsado de la reunión por su prepotencia, evidenciada en sus gritos, señalando con el dedo a los más de 500 nativos asistentes, mujeres y niños incluidos, cuando la negociación se entrampó y los apus se negaron a levantar el paro. El asesor, entre otras torpezas, quiso invitar a una delegación representativa de la protesta indígena a Palacio a hablar con el presidente, pero los nativos gritaron al unísono que no, que ya no van a caer en el juego de ser mecidos con pasajes de avión, hoteles y viáticos para 5 o 10 dirigentes utilizados por los congresistas para la foto inclusiva, y volver al abandono de siempre.

Esta vez quieren al gobierno en el lugar de los hechos y quizás su intransigencia es válida. Porque es cierto, hay que ir a esas comunidades y, a falta de baños, pues no hay agua ni desagüe, ocultarnos en el monte entre zancudos que nos pican el culo, de noche y con linternas porque no hay alumbrado público, asustarnos porque podríamos haber contraído malaria y sentir, por una vez en la vida, lo que significa no tener un médico al que acudir, para luego sentarnos a comer el pescado que amablemente nos invitan y temer que esté contaminado con petróleo, lo mismo que el agua que bebemos. Y disculpen el lenguaje inapropiado, pero después de una semana en condiciones tan extremas, mis modales han caído en desuso.

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Un comentario sobre “María Luisa del Río: A Saramurillo, por favor, urgente

  1. La penosa realidad en Saramurillo, la irónica “modernidad” que daña a sus pobladores, la ineficacia e insuficiencia de diálogo de siempre del gobierno y los imperativos de conocer y sufrir la realidad que afrontan los pueblos indígenas siempre olvidados por el Estado.

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