n2Si el Estado nicaragüense no adopta acciones urgentes para impedir la destrucción de la Reserva de la Biosfera Bosawas, la mayor área forestal de América Central y la tercera del mundo, más de 30 mil personas del milenario pueblo mayangna estarán expuestas a desaparecer junto a la selva que les sirve de hogar en Nicaragua.

Según Arisio Genaro, presidente de la nación indígena mayangna, que recorrió más de 300 kilómetros, para denunciar en Managua que el hábitat que sirve de hogar a su pueblo desde hace siglos, está siendo invadido y destruido por mestizos oriundos de las costas del océano Pacífico y del centro del país.

“Están quemando todo para sembrar, botan bosques para meter vacas, arrasan los grandes árboles para vender la madera, disparan a los animales y secan los ríos para hacer caminos”, advirtió Genaro.

En 1997, cuando fue declarada Patrimonio de la Humanidad y Reserva de la Biosfera por la Unesco, la reserva contaba con más de 2 millones de hectáreas de especies forestales y bosques tropicales húmedos, tanto en su zona de amortiguamiento como en la zona núcleo.

Para 2010, con un pueblo de aproximadamente 25 mil personas, el bosque se había reducido hasta 832.237 hectáreas, según cifras de Genaro. La presencia de campesinos mestizos en sus dominios, se calculaba en 5 mil colonos en 1990 y se había disparado a más de 40 mil en 2013.

Antonia Gámez, jefa mayangna, también expresó su preocupación en los siguientes términos: “Antes, todas nuestras familias vivían de lo que daba la naturaleza. El bosque es nuestra casa y nuestro padre, nos ha dado comida, agua y techo. Ahora los más jóvenes buscan trabajos en las nuevas fincas que se hacen donde antes era el bosque y los más viejos ya no tenemos donde ir, porque se nos está acabando todo”.

La antropóloga Esther Melba McLean, del Centro de Investigaciones y Desarrollo de la Costa Atlántica ha dirigido estudios que advierten que de no frenarse la invasión mestiza y destrucción del bosque, tanto los mayangnas como las especies animales y vegetales de Bosawas podrían desaparecer en dos décadas.

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