04El indetenible cambio hacia la catástrofe climática mundial avanza con una rapidez cada vez mayor.

Por ello,  existe el reconocimiento de los grandes peligros que amenazan al mundo entero. Por ejemplo: La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU, informó que el contenido de CO2 alcanzó un nivel que hubo la última vez hace más de 10 millones de años. Consecuentemente, en grandes lugares del planeta, se experimentan catástrofes causadas por el calor o por las sequías, incendios forestales y tempestades desastrosas que se producen con una reiterada frecuencia.Las Naciones Unidas, por su parte, ha informado que en esta década murieron 370 mil personas como consecuencias del cambio climático. Los resultados futuros serán aún más desastrosos: si la tierra se calienta hasta 5 grados, el nivel del mar, según los recientes cálculos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático, puede subir hasta en 97 cm. Si se deshiela el hielo continental, el nivel del mar incluso puede  subir varios metros. Tal desarrollo catastrófico podría forzar a cientos de millones de personas a la fuga y borrar grandes ciudades y países enteros del mapa del mundo. También el derretimiento de los glaciares ha tomado dimensiones dramáticas. Todo esto acelera el cambio ya iniciado hacia una catástrofe ecológica global.

Mientras tanto, bajo el signo de la profunda crisis económica y financiera mundial, los monopolios internacionales y sus gobiernos imperialistas siguen dilatando e impidiendo medidas inmediatas necesarias e incluso anulan las medidas ya conquistadas para frenar la catástrofe climática.

En estos momentos en Varsovia (Polonia) se lleva a efecto una nueva conferencia sobre el clima mundial intentando aparentar seriedad en la cuestión del clima, desviando al mismo tiempo el enfoque del causante principal del cambio climático global: la economía de la ganancia monopolista. Quieren transmitir la impresión de que los gobiernos imperialistas se ocupan sin cesar de la salvación del clima. Pero en realidad el capital financiero internacional, con la mentirosa consigna burguesa de la compatibilidad entre ecología y economía, pone cada vez más en peligro la existencia de la humanidad.

Pero, los pueblos del mundo no quieren hundirse en la catástrofe ecológica. La lucha del movimiento obrero y de las masas populares en Japón forzó al imperialismo japonés a desconectar temporalmente todas las 52 centrales nucleares.

Sea contra la construcción de centrales nucleares en la India, o proyectos de presas destructoras con una pérdida masiva de bosques lluviosos y tierras agrícolas en Chile o Brasil, millones de personas se han vuelto activas en la lucha por su vida y la de la Madre Tierra.

Las luchas de los trabajadores mineros, conjuntamente con los campesinos y los pueblos indígenas que abogan por sus intereses y la protección del medio ambiente, orientan hacia un mejor futuro.

¡Cierre inmediato de todas las centrales nucleares a costa de los propietarios – ni una central nuclear más, a nivel mundial.

¡Destrucción inmediata e incondicional de todas las armas atómicas!

¡Salvemos el medio ambiente ante el afán de lucro de los monopolios!

¡Por un frente internacional de la resistencia activa para proteger el medio ambiente natural!

¡Lucha por una sociedad socialista, donde se pueda restablecer la unidad entre el ser humano y la naturaleza!

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