cantovivbraslAsí, con contundencia, una pancarta enarbolada por una joven brasileña, reseñaba el rechazo de los cientos de miles de manifestantes a las millonarias inversiones que está haciendo Brasil para la Copa de las Confederaciones de Fútbol (en curso), la Copa Mundial de la FIFA-2014 y los Juegos Olímpicos-2016.

Descendientes de una generación que luchó por acceder a beneficios básicos como comer, leer y no morir en un hospital, los cientos de miles de estudiantes que salieron a las calles de Brasil hoy exigen más de un sistema democrático y económico que ya no los representa, y que ha comenzado a mostrar sus límites.

La juventud brasileña, con justo derecho, está exigiendo un mejor transporte público y más barato. Además, mejor educación y salud. Pero también están condenando fuertemente la corrupción existente.

Y no sólo son los estudiantes los que se movilizan, ahora son acompañados por trabajadores y pobladores en general como la comerciante que dijo: “Vine a protestar por el aumento del pasaje. Pero cuanta más represión, más gente vendrá”.

Pero, también llama la atención otro cartel: “¿Hay dinero para invertir en el mundial? Pues inviertan en profesores”.

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