My beautiful pictureCómo será de grave la situación que la misma Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura acaba de advertir que es urgente proteger el patrimonio genético que está en peligro. La diversidad genética, es pues, fundamental para la supervivencia de la humanidad y para hacer frente al cambio climático.

Por tal razón debe considerarse:

Especies vegetales. Las plantas representan más del 80% de la dieta humana. Una treintena de cultivos cubren el 95% de nuestras necesidades de energía alimentaria y sólo 5 de ellos -arroz, trigo, maíz, mijo y sorgo- comprenden el 60%.

Sin embargo, el hombre ha seleccionado y cultivado más de 7 mil especies vegetales desde que aprendió a hacerlo hace miles de años. Y existen hasta 30 mil especies de plantas terrestres comestibles en el mundo.

Vida acuática. Los ecosistemas acuáticos del mundo se componen de aproximadamente 175 mil especies de peces, moluscos, crustáceos y plantas acuáticas. Sólo diez especies representan el grueso de la pesca de captura en el mundo, mientras que también 10 especies suponen la mitad de la producción mundial de la acuicultura.

Árboles. Existen 80 mil especies de árboles en el planeta, pero sólo el 1% han sido estudiados en profundidad. Los bosques albergan el 80% de la biodiversidad terrestre, pero están siendo talados a un ritmo alarmante, con graves consecuencias para el calentamiento global.

Invertebrados. Los invertebrados constituyen el 95% de toda la vida animal, mientras que el tesoro oculto de la biodiversidad de los microorganismos es incalculable.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a través de su director, afirmó que conservar y aprovechar al máximo la riqueza del patrimonio genético del planeta será clave para la supervivencia de la humanidad.

La FAO estima que en el siglo pasado, alrededor del 75% de la diversidad genética de los cultivos se perdió cuando los agricultores se pasaron a variedades genéticamente uniformes de alto rendimiento y abandonaron muchas variedades locales.

Se calcula que el impacto del cambio climático reduzca la productividad, estabilidad e ingresos agrícolas en muchas zonas que experimentan ya elevados niveles de inseguridad alimentaria.

Sin embargo, la producción agrícola mundial deberá aumentar un 60% a mediados de este siglo -faltan menos de 40 años para ello- para poder cubrir las necesidades alimentarias de la creciente población mundial.

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