CantVivo.Amazonía

La presión incesante de la demanda de los países ricos que requieren carne y soja obligará a los países amazónicos, y principalmente a Brasil, a destruir más la selva amazónica.

Y esta presión no es de reciente vigencia si se tiene en cuenta que cerca a un 30 por ciento de la deforestación en Brasil en los primeros 10 años de este siglo se debe a agricultores y productores que utilizaron tierras para expandir la producción de carne y soja para la exportación.

Pero, también las exportaciones de carne vacuna y soja, tan sólo desde Brasil,  fueron la causa de una emisión de 2.700 millones de toneladas de dióxido carbono provocada por la deforestación de su territorio amazónico en la década hasta el año 2010.

La deforestación, mundialmente, representa hasta una quinta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero de fuentes humanas, según las estimaciones de Naciones Unidas. Los árboles, pues, absorben el dióxido de carbono a medida que crecen y lo liberan cuando se queman o pudren.

A la ganadería y agricultura que deforestan nuestra amazonía hay que agregar otras actividades como la tala industrial de árboles tropicales para la exportación, la construcción de carreteras, los incendios, la construcción de presas hidroeléctricas y la minería, entre otras actividades humanas.

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