FOTO 1 El 22 de marzo se celebrará, como todos los años, el Día Mundial del Agua. Es motivo, entonces, para que los gobiernos y diversas organizaciones de la sociedad organicen actos en los que estén, en el centro de la preocupación, los problemas que afectan al elemento básico para la vida en la Tierra.

Dados los pronósticos de que el uso del agua aumentará hasta un 50% durante los próximos 30 años, debemos advertir que los problemas pueden agravarse. Sólo, pues, si adoptamos cambios sustanciales en la gestión humana del agua, se podría evitar una crisis global del agua.

Sin embargo, el consumo exorbitante de agua dulce para uso agrícola, industrial y doméstico, junto con la gestión negligente de las aguas residuales, amenazan la viabilidad del ciclo hidrológico.

Además, los problemas como la expansión económica y el crecimiento demográfico, sumados a los estilos de vida de alto consumo y producción excesiva de residuos y de los modelos de desarrollo industriales, siguen generando el consumo cada vez mayor de agua.

Y es en el marco del Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua que todos los países deben colaborar en la gestión del agua en favor de la paz y el desarrollo.

La enorme extracción de agua está secando los acuíferos antes de que se recuperen naturalmente; los humedales reducen su tamaño; y la contaminación hace que muchas fuentes de agua no sirvan ni para regar cultivos.

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