FOTO 2Mientras millones de toneladas de alimentos a diario se arrojan a la basura en todo el mundo, el número de personas hambrientas aumenta por la crisis económica.

Las empresas de producción, en los países desarrollados, desechan más y más los alimentos. Y es que los agricultores, ganaderos y pescadores, entre otros, tienen un cupo de producción. Cuando cubren ese cupo ya no se aceptan sus productos, y esos excedentes se desechan. También cuando sus alimentos no cumplen con los estándares de calidad van a la basura.

Una naranja debe tener un buen color, ser redonda, brillante y sin ningún “defecto”. Si no es así, no llegará a los supermercados de las grandes ciudades. No es que no sea buena, sino por la apariencia, la desechan. Lo mismo sucede con miles de productos naturales o envasados.

Otros millones de toneladas que se tiran a la basura vienen de sus restaurantes.

Y en muchos de nuestros hogares ocurre algo parecido. ¿Quién compra lo estrictamente necesario?

Es indispensable que seamos responsables solidarios de la situación en la que viven otros seres humanos que no pueden comer a veces, ni siquiera todos los días.

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