Perú: Justa y entendible condena

D A Y I

La crisis generalizada que nos castiga desde hace un buen tiempo (que se agudiza debido al cambio climático y a la pandemia) se profundizará aún más si no se toma conciencia de la gravedad del problema en su integridad y si no se actúa urgentemente.

Como si no tuviéramos lo suficiente, ahora debemos enfrentamos, de cara a nuestro futuro inmediato, a una elección presidencial llena de incertidumbres por lo que estamos obligados, antes que nada, a pensar y actuar a favor del bien común.

¿Será dable, entonces, que los votos -desde el dolor, el rechazo y la angustia- emitidos el domingo pasado, no nos conmuevan? ¿Acaso nuestra misma situación desdichada no nos está demostrando palmariamente que el sistema no ha funcionado y que es un fracaso? Consecuentemente, debemos estimar y evaluar ese voto antisistema, al margen de quien se haya favorecido con esa justa y entendible condena.

Si deseamos un progreso equitativo y justo no lo vamos a conseguir si vamos de  la mano de un sistema desequilibrado como el capitalismo. Para mejor entender el problema pongamos de ejemplo el medioambiente. El hábito de los grandes conglomerados industriales e innumerables transnacionales capitalistas está impactando gravemente en la naturaleza. El resultado ha sido tan enorme que estamos en medio de la sexta extinción masiva, vale decir, de la desaparición de dos tercios de la vida silvestre. Si el sistema actual no es superado, la humanidad va camino a su extinción.

Por tanto, sería bueno entender, de una vez, que el veneno no es nuestra mejor vacuna. Jesús Véliz Ramos

Perú: Situación calamitosa y crucial

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La COVID-19 sigue impactando fuertemente en el mundo entero y, como es de suponer, sus efectos funestos también los venimos sufriendo los peruanos en sumo grado.

Como jamás se ha visto en la historia económica y sanitaria del país, esa doble crisis -sumada a la crisis climática- también nos está obligando a asumir retos imperiosos en salvaguarda de nuestra sociedad y el sistema democrático. Por eso, estamos obligados a tomar conciencia de que la pandemia, además, por el ausentismo, podría llevarse de encuentro a los resultados de las elecciones políticas que es el gran mecanismo de participación y canalización de las demandas ciudadanas en democracia. 

En muy poco tiempo la pandemia ha trastocado lo fundamental de nuestra vida social al limitar nuestra participación en reuniones políticas y encuentros públicos dificultando el cumplimiento individual y colectivo de nuestros deberes y derechos políticos.

Resulta, entonces, algo singular que nuestro proceso electoral sea víctima inevitable de la pandemia que se llevó miles y miles de vidas y, justamente también por esa razón, el voto del domingo 11 debe ser de mucha responsabilidad.  

Hace falta reconstruir el país, darle sentido a nuestra  solidaridad y a los valores verdaderamente democráticos. Debemos enrumbarnos hacia la prosperidad, la justicia social y el bienestar para todos. Ojalá que todos los ciudadanos tomen conciencia de nuestra situación calamitosa y crucial y opten por el cambio y la superación de ese estado de cosas, sin temor alguno, sin repetir la elección de corruptos, delincuentes comprobados judicialmente ni tampoco de los que están siendo procesados. Jesús Véliz Ramos

La crisis que se subestima

Bajo el lema “Uniendo al mundo para hacer frente al cambio climático”, en Glasgow (Reino Unido) se celebrará, en noviembre próximo, la Conferencia de  Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) que, para acelerar acciones, reunirá a delegados de unos 200 gobiernos para el cumplimiento del Acuerdo de París.

Esta cumbre climática puede ser la última oportunidad de la humanidad para reafirmar el acuerdo de limitar el aumento de la temperatura a 2 ° C y aspirar a que sea por debajo de 1,5 ° C. Por ello, la acción climática es urgente porque las últimas cifras de emisiones, dadas a conocer por la ONU, advierten que el mundo va camino a un catastrófico 3 ° C de calentamiento global. Esta muy delicada situación en la práctica está siendo subestimada sobre todo por las grandes potencias y compañías transnacionales que prefieren encubrirla.Los más connotados científicos ya se han referido al ascenso aterrador de la temperatura que, por ser el mayor desafío del mundo, debe ser enfrentado y tratado como una verdadera emergencia mundial y así evitar el colapso climático.

Urge, entonces, nuevas políticas energéticas (que Perú también debe tenerlas e implementarlas) porque las grandes potencias están preparándose para volver al uso abusivo de combustibles fósiles en lugar de forjar una recuperación ecológica post COVID-19.Frente a ello, por fortuna, hay una creciente voluntad política mundial de los poderosos movimientos juveniles cuya acción y pasión por el cambio es imparable. Jesús Véliz Ramos

El deber local y global

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El viernes 19, en más de cien ciudades del mundo, la juventud planetaria respondió, de manera multitudinaria, a la convocatoria de la joven ambientalista sueca Greta Thunberg quien lideró la “Huelga climática mundial” que, por la pandemia, no fue posible realizarla llenando con millones de estudiantes las calles y plazas como en años anteriores. Sin embargo, recurriendo a un sinnúmero de iniciativas, los jóvenes del mundo, también se manifestaron por las redes sociales con proclamas de los diferentes líderes juveniles, videoconferencias, fotos de los activistas portando proclamas contra la crisis climática y la respectiva repulsa a la inacción ambiental de los gobernantes, empresarios  y líderes políticos en general.

La activista peruana Dayamis Torino Véliz, con un cartel donde se leía “Justicia climática, ¡ahora!”, llamó la atención a los jóvenes de diversos países, que tuvieron una reunión virtual por el día de acción climática, para pensar globalmente y actuar localmente. “A pesar de la COVID-19 debemos seguir luchando contra la crisis climática y, en ese proceso, unir mundialmente nuestras fuerzas para lograrlo”, dijo durante su intervención.

De esta manera la juventud peruana y mundial está superando la idea de que los problemas ambientales pueden ser resueltos por los poderosos y sus gobernantes. Lo real es que, desde que surgió la crisis climática, ellos no tuvieron la voluntad ni fueron capaces de hacer algo eficaz al respecto. Como consecuencia, la humanidad está avanzando, sin freno alguno, hacia una catástrofe ecológica global que puede devastar las bases de la existencia humana. Jesús Véliz Ramos

La mejor vacuna

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Al año de la declaración del estado de alarma mundial por la COVID-19, se ha dado a conocer un nuevo informe científico. Esta vez es de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) que da cuenta de la relación directa entre el cambio climático y la irrupción del virus causante de la pandemia que nos angustia.

La conclusión de la investigación ha obligado a los expertos a advertir (y no es la primera vez) la existencia de una relación letal entre las emisiones  de gases de efecto invernadero y el crecimiento de zonas forestales cercanas a ciertos poblados por constituirse en espacios favorables a la presencia de los murciélagos.

Pero, también debemos recordar que la deforestación facilita la transmisión, no solo de enfermedades nuevas, sino también de enfermedades antiguas como la malaria. Existe, pues, un palmario vínculo entre la deforestación y las enfermedades contagiosas, que a su vez forman parte del impacto que provoca la pérdida de los bosques. A todo esto habría que sumar la pérdida de biodiversidad y la alteración de las funciones climáticas vitales del bosque que evitan el calentamiento global. Son estos factores los que contribuyen a la aparición y transmisión de enfermedades que están latentes bajo una protección considerada como la de una sola salud, es decir la salud de la población humana ligada a la salud de otras especies periféricas.

En conclusión: la protección de la biodiversidad es una de las mejores vacunas ante posibles pandemias zoonóticas ya que los ecosistemas armónicos y equilibrados frenan la diseminación de enfermedades de origen animal. Jesús Véliz Ramos

Perú: Enormes desafíos por vencer

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Las voces más autorizadas del mundo científico coinciden en que el preocupante 2021 es el año decisivo para el planeta y para la humanidad. Es en razón, no solo a la pandemia desatada por el nuevo coronavirus (que felizmente tendrá que retroceder por acción de las vacunas que siguen siendo obtenidas), sino porque muy poco se hace frente a las tres emergencias globales (el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación) que amenazan nuestra viabilidad como especie, pero que no son acometidas adecuadamente.

Si es así de grave la situación, ¿por qué no se adoptan medidas urgentes para iniciar la transformación de los sistemas de producción y consumo? La realidad mundial nos obliga a deponer las armas alzadas contra la naturaleza antes que el estado calamitoso, en el que se encuentra nuestro planeta, se haga irreversible.

En consecuencia, en este 2021, como país debemos asegurar el real compromiso de cumplir con los acuerdos dirigidos a la reducción drástica de nuestras emisiones y contribuir a limitar a 1,5 grados el aumento de la temperatura global. De igual manera debemos adoptar medidas severas para preservar nuestra biodiversidad y reducir la contaminación en general.

Con los políticos que se vislumbran como los posibles elegidos -muchos de ellos zoquetes por excelencia e ignorantes en la materia ambiental- ¿estaremos en condiciones de enfrentar con éxito los desafíos climáticos señalados?

Por ser los retos enormes, es muy urgente contar con políticos muy ilustrados y honestos. ¿Los tenemos? Jesús Véliz Ramos

Políticos que dan pavor

POLITICOS QUE DAN PAVOR 19'-02-2021

Sin duda alguna, ha llegado el momento de que los ciudadanos nos inmiscuyamos  más en política, muy responsablemente, y nos comportemos de manera exigente para con quienes hoy imploran nuestros votos.

Hastiados de tantos y repetidos espectáculos denigrantes, a cargo de las élites políticas, no nos queda otra alternativa que -acaso viendo el lado bueno de la lacerante y triste realidad, y descubierto el lobo disfrazado de oveja- asumir nuestro respectivo deber porque toda la desdicha se debe a nuestra manifiesta indiferencia, y por habernos tomado muy a pecho las frases que machaconamente nos han repetido hasta el hartazgo: “La política es muy sucia” y “la política es lo peor que existe”.

Es así que, a pies juntillas, muchos jamás quisieron saber nada con ella y otros tantos se alejaron de la política. Pues, ahora, hay la obligación de adecentarla y tomar partido en las decisiones a la luz del buen actuar y de la experiencia acumulada. Tal vez entonces, y ojalá sea así, haya llegado el momento de que la política recupere su dignidad casi perdida por completo. Enhorabuena, entonces, que los comportamientos abyectos de los “políticos” nos estén obligando a ello.

Pero, la atención no solo debe estar centrada en el Perú, sino también en nuestro planeta que literalmente está en llamas, en medio de una actuante crisis climática y una devastadora pandemia que se llevan no solo por delante millones de vidas humanas.

¿Desechados los zoquetes y corruptos de siempre, quiénes podrían, con sapiencia y honestidad, enfrentar las crisis señaladas? Jesús Véliz Ramos

Políticos que dan pavor

POLITICOS QUE DAN PAVOR 19'-02-2021

Sin duda alguna, ha llegado el momento de que los ciudadanos nos inmiscuyamos  más en política, muy responsablemente, y nos comportemos de manera exigente para con quienes hoy imploran nuestros votos.

Hastiados de tantos y repetidos espectáculos denigrantes, a cargo de las élites políticas, no nos queda otra alternativa que -acaso viendo el lado bueno de la lacerante y triste realidad, y descubierto el lobo disfrazado de oveja- asumir nuestro respectivo deber porque toda la desdicha se debe a nuestra manifiesta indiferencia, y por habernos tomado muy a pecho las frases que machaconamente nos han repetido hasta el hartazgo: “La política es muy sucia” y “la política es lo peor que existe”.

Es así que, a pies juntillas, muchos jamás quisieron saber nada con ella y otros tantos se alejaron de la política. Pues, ahora, hay la obligación de adecentarla y tomar partido en las decisiones a la luz del buen actuar y de la experiencia acumulada. Tal vez entonces, y ojalá sea así, haya llegado el momento de que la política recupere su dignidad casi perdida por completo. Enhorabuena, entonces, que los comportamientos abyectos de los “políticos” nos estén obligando a ello.

Pero, la atención no solo debe estar centrada en el Perú, sino también en nuestro planeta que literalmente está en llamas, en medio de una actuante crisis climática y una devastadora pandemia que se llevan no solo por delante millones de vidas humanas.

¿Desechados los zoquetes y corruptos de siempre, quiénes podrían, con sapiencia y honestidad, enfrentar las crisis señaladas? Jesús Véliz Ramos

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